Salir, pasar la noche fuera de casa, reunirse con sus amigos o levantarse a la hora que quieran son algunas de las cuestiones que producen mayor grado de enfrentamiento en la vida cotidiana de los y las jóvenes con sus padres.
Son temas universales, pero parece que la población joven inmigrante y sus familias lo viven de una manera algo diferente. Veamos algunas de estas cuestiones.
En términos generales parece que las familias españolas son algo más permisivas en las relaciones intergeneracionales que las extranjeras.







Tienen entre 15 y 29 años, vienen de algún país de la Unión Europea, de Latinoamérica o de África pero llevan años viviendo en España.
Apenas llegan al 3% del total de personas extranjeros que viven en Andalucía pero su presencia, cada vez mayor, despierta recelos.
Uno de los elementos que caracteriza la presencia física de muchas mujeres musulmanas en España es el hecho de llevar un pañuelo que le cubre el pelo, el hiyab,una prenda habitual en localidades con alta presencia de población proveniente de países del norte de África, en especial de Marruecos.
En la actualidad casi la mitad (49,6%) de todos los migrantes internacionales son mujeres, una presencia silenciosa a la que tradicionalmente se le ha otorgado un papel secundario como acompañantes de maridos, padres o hijos.
Hablábamos en nuestro
Un alto porcentaje de la población española ve a las personas inmigrantes como “competidoras” en el acceso a servicios públicos y prestaciones sociales.